Memoria activa en el show de Don Osvaldo
Por Barbie Rollinga
22 de Marzo, 2026
Fotos de: @irishsuarez
El Estado no te puede matar
Con esta frase y el tema suerte cerraba Don Osvaldo la noche del 21 de marzo en el Estadio Malvinas Argentinas, pero ese es el final.
El día arrancó con un mensaje de Wan: «a las 15:00 salimos de Merlo». «Los stickers», pensé y di un salto de la cama. Me faltaba preparar algunas cosas y no quería estar a las corridas a último momento, terminé con los stickers, preparé el equipo de fotografía para la previa y arranqué. En Merlo me crucé con los chicos y emprendimos viaje.
Alrededor de las 18, y luego de algunas demoras propias del tránsito y los cortes, llegamos al estadio. Saqué la foto grupal y salí corriendo a buscar la acreditación, estaba súper ansiosa. Salí de retirar la acreditación y la alegría de la gente ya anticipaba una verdadera fiesta: bailaban, cantaban riendo, y no faltaban los trapos de Don Osvaldo y Callejeros.
Alrededor de las 21 decidí entrar, ya se escuchaban algunos himnos del rock nacional: La Rubia Tarada , JiJiJi, entre otros clásicos. Muy cerquita de las 22 las luces se apagaron, los parlantes dejaron de sonar, y los aplausos, gritos y chiflidos del público anunciaron la aparición de Pato Fontanet en el escenario. Para mí, la ocasión representaba una experiencia completamente nueva porque esta vez estaba ante ellos como cronista.
Mientras sonaba Almas, la primera canción, desde la popular se veían flamear las banderas de distintos barrios: Moreno, Merlo, Morón, Derqui, Lanús, y también de Uruguay (siempre presentes en los shows de El Pato). Una danza de trapos casi hipnótica. En el segundo tema, “Políticamente correcto”, Luis Lamas hizo explotar la batería mientras Cristian, Abel y Gastón hacían vibrar las cuerdas. Leo en el saxo, Gaby en el teclado y Álvaro en el coro completan la banda que desde el 2014 no deja de alegrar a sus seguidores.
El tercer tema de la noche fue “9 de julio”, el cual debo admitir es uno de mis favoritos. Por donde miraba, la alegría y la emoción del público hacían que quisiera detener el tiempo en ese instante. Siguieron temas como: “Barrilete”, “Otro viento mejor”, “Feliz y seguro”, “Parte menor”.
Durante “Mis latidos”, en la pantalla se podía leer uno de los primeros mensajes que sin dudas impactaría a quien estuviera leyendo: «Ningún pibe nace chorro». Tras ese momento, siguieron canciones como “Rotos y descosidos”, “Sonando”, “Los invisibles”, “El nudo”. Un tema mejor que el otro. Desde arriba se podía ver ese mar de gente saltando, las rejas vibraban por el agite del público. El piso se sacudía mientras sonaba “Lo que se dice se hace” seguido de: “Una nueva noche fría”, “Acordate”, “La llave”, “Tanto de todo”, “Ilusión”, “O no”, “Morir”, “Dos secas”, “Armar de nuevo”, “Flores por piedad”, “Puede”, “Sé que no sé”, “Misterios”, “Prohibido”, “Creo”.
Cuidemos nuestro país
Mientras sonaban los clásicos de Don Osvaldo y Callejeros, se veía que en el micrófono del cantante había atado un pañuelo blanco. Próximos a la conmemoración por los 50 años del Golpe de Estado, El Pato mostró una vez más su apoyo a la lucha de las Madres y Abuelas de Plazo de Mayo.
Los mensajes en las pantallas no cesaron, todos ellos en sintonía perfecta con la letra de las canciones: “Policía federal, vergüenza nacional” se leía cuando El Pato se pronunció contra el gobierno de la ciudad; “Callejeros inocentes” a medida que la banda interpretaba el estribillo de “Todo preso es político” de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota; y “Son 30.000, el Estado no te puede matar” cuando sonó “Suerte”.
Este show también tuvo invitados. Los pibes de «No nos cuenten Cromañón» tuvieron lugar en el escenario, y aprovecharon el espacio para anunciar que impulsaron una ley para las víctimas y los familiares de la masacre de 2004, donde se incluye no sólo un subsidio mensual, sino también el acceso a servicios de salud mental para los sobrevivientes y los familiares de las víctimas. Fue un momento muy emotivo. Cuando sucedió lo de la masacre, yo sólo tenía 11 años, pero aún tengo el recuerdo intacto de las imágenes de los noticieros de ese momento. Provengo de una familia rockera y ese no fue un evento que haya pasado desapercibido, en mi casa no se dejaba de hablar del tema. Crecí sabiendo que no fue una tragedia, sino una masacre. Muchas familias quedaron destruidas, y estos dolores que atravesamos como sociedad no pueden ni deben volver a ocurrirnos: debemos mantener la memoria activa, y eso es algo que sin dudas caracterizó la presentación de Don Osvaldo.
Siguiendo la misma línea de toda la presentación, El Pato Fontanet cerró el show afirmando “Cualquier cosa menos un nazi, cualquier cosa menos esclavizar a los trabajadores, cualquier cosa menos meter preso a los nenes. Cuidemos nuestro país porque está acechado por nazis”, y extendió una invitación al show de Los Gardelitos que tendrá lugar el viernes 1 de mayo en el Hipódromo de La Plata.

Vuelta a casa
El show terminó y recordé que una amiga que estaba en campo me tenía que dar unos stickers para “el Jota de la gente”, uno de nuestros fotógrafos. La esperé unos minutos afuera, y después de una charla breve y felicidad compartida, emprendí mi camino de vuelta al micro. Habían sido poco más de 2 horas de show, me sentía cansada, pero estaba feliz. La vuelta fue rápida, volvimos tomando unos “brebajes” hasta Merlo. En el micro ya algunos me iban preguntando para cuándo iban a estar las fotos y yo sólo podía pensar en cómo iba a poder poner en palabras semejante show.

Foto: Barbie Rollinga









